PEI 2014



Avalado por una trayectoria de seis años y una amplia repercusión internacional, el PEI ha servido como dispositivo de formación de agentes críticos capacitados para experimentar en el espacio institucional sin perder de vista el contexto social y las condiciones políticas de las instituciones del arte y la cultura.

Situado como bisagra entre el museo y la universidad, el PEI rechaza la división tradicional de saberes y las lógicas museísticas de la industria cultural, así como el ecosistema de formación de la «fuerza de trabajo intelectual» en el contexto neoliberal. De esta manera, el PEI pone en cuestión que las nociones establecidas de «gestión cultural» y sus técnicas sean la única forma de operar profesionalmente en el sistema de producción artístico y cultural, y asume la necesidad de una pedagogía elaborada desde los saberes subalternos, haciendo especial hincapié en las teorías críticas, las gramáticas del feminismo y los lenguajes y las prácticas de descolonización.

El PEI está constituido por espacios móviles de trabajo interconectados y generadores de una pluralidad de actividades. Estos espacios de formación y crítica se articulan en torno a tres líneas de investigación troncales (Teoría y crítica, Tecnologías del género e Imaginación política) y siete materias complementarias (Epistemologías descoloniales, Economía de la cultura, Estrategias del deseo, Derecho a la ciudad, Arte, visualidad y representación y Políticas performativas). Las distintas materias se van trenzando a lo largo del curso a través de seminarios y conferencias, así como de un conjunto de talleres dedicados a la investigación de archivos, la elaboración de cartografías, la experimentación discursiva o curatorial y la producción de estrategias de intervención cultural y social.

Claustro y profesorado 2014-2015

Dirección: Paul B: Preciado

Equipo docente permanente: Manuel Asensi, Xavier Antich, Franco Berardi (Bifo), Jordi Bonet, Marcelo Expósito, Paul B. Preciado, Guillermo Gómez-Peña y La Pocha Nostra, Ana Longoni y Suely Rolnik.

Profesores invitados: Jesús Carrillo, Catherine David, Georges Didi-Huberman, Michel Feher, Itziar González Virós, Yaiza Hernández, Brian Holmes, Walter Mignolo, Miguel Morey, Quim Pujol, Jorge Ribalta, Valentín Roma y Pedro G. Romero, Jorge Ribalta entre otros.

Profesores invitados de ediciones anteriores: Doug Ashford, Zdenka Badovinac, Lars Bang Larsen, Enric Berenguer, Jordi Borja, Rosi Braidotti, Judith Butler, Ximena Briceño, Christophe Broqua, Pablo Ciccolella, Jeffrey Cohen, Lisa Collins, Beatriz Colomina, Douglas Crimp, David Harvey, Elisabeth Lebovici, José Esteban Muñoz, Miren Etxezarreta, Safaa Fathy, Maurizio Ferraris, Michel Ferrer, Devin Fore, Maria Gough, Gabriela Gutiérrez Dewar, José Luis Pardo, Robin Kelsey, Andrew Kirby, Rita McBride, Jordana Meldenson, Chantal Mouffe, Francesc Muñoz, Lluís Ortega, Doina Patrescu, Cynthia Patton, Jorge Pedemonte, Pilar Pedraza, Víctor Pimstein, Carlos Prieto, Ferran Pujol Roca, John Rajchman, Jacques Rancière, John Roberts, Joan Roca, Emmanuel Rodríguez, Anne Sauvagnargues, Allan Sekula, Neil Smith, Gayatri Spivak, Eyal Weizman, Brian Winston y George Yúdice.

Editorial 2014 a cargo de Paul B. Preciado

Las transformaciones del capitalismo cognitivo durante la última década han situado la producción cultural y la práctica educativa en una nueva encrucijada. Por una parte, constatamos el creciente protagonismo de la cultura en las formas de producción de la economía inmaterial. Por otra, nos enfrentamos con el vaciamiento progresivo de las instituciones pedagógicas y culturales incitado por las reformas neoliberales. Hemos dejado atrás el momento en el que la esfera de la cultura podía entenderse como un contrapoder autónomo y exterior a los procesos de producción de valor del capitalismo. Si los últimos años del siglo XX estuvieron marcados por la «crítica institucional», ahora el reto es poner en marcha procesos constituyentes e imaginar nuevos marcos institucionales desde los que producir saber y valor. Es esta urgencia la que nos lleva a definir el Programa de Estudios Independientes (PEI) como un proyecto de pedagogía radical y de activismo institucional.

Nuestro compromiso con las pedagogías radicales y con la investigación militante se explica revisando nuestra historia reciente: Xavier Antich, Manuel Asensi, Marcelo Expósito, Jorge Ribalta y yo mismo, que habríamos de constituir después el núcleo del equipo pedagógico del PEI, empezamos hace ya más de diez años a explorar el intervalo entre la práctica artística y la producción política y social a través de seminarios y talleres experimentales que tenían lugar en los límites del museo. Nuestra convicción era que la resistencia ya no podía operarse desde un afuera total de la institución, sino que tenía que transformar la institución misma, redefiniendo sus fronteras, modificando su arquitectura cognitiva. Situados en el museo como espacio de acción, nos parecía urgente desmarcarnos del marketing de másteres curatoriales en los que el alumno es entrenado como un agente flexible de la producción posfordista. Frente a la hegemonía del dispositivo exhibición y a la inflación de la figura omnisciente del curador, nuestra apuesta es crear espacios de investigación dentro del museo, que pongan el arte en diálogo con las prácticas críticas y con la producción social. Provenientes de los movimientos antisistema, feministas, queer y de la escritura y la crítica entendidas como formas de acción directa, decidimos habitar las fisuras existentes entre la institución museo y la universidad como un topos experimental desde el que producir formas y significados susceptibles de ser compartidos colectivamente y de funcionar como vectores de emancipación política.

Sabemos que la educación no es un lugar neutro. Como nos han enseñado las tradiciones del feminismo y de la descolonización, el espacio pedagógico se constituye durante la modernidad como un lugar de normalización del cuerpo y de la subjetividad en el que se reproducen las segmentaciones propias de la razón patriarcal, colonial y de los órdenes de producción capitalista. Si el aula es el corazón de la episteme normativa de un momento histórico, puede ser también el laboratorio desde el que poner en marcha metodologías mestizas y saberes subalternos. Es necesario cuestionar las particiones de las disciplinas académicas, la separación entre práctica y crítica, entre arte y política, pero también la relación vertical entre profesor y alumno, el conocimiento entendido como propiedad privada, la distribución de registros doctos y populares, la exclusión del cuerpo en las genealogías críticas… Lo que define a la pedagogía radical es la certeza de que el aula, el seminario de investigación o el taller deben ser redefinidos en cada instante como espacios democráticos. Nos situamos en una genealogía de prácticas pedagógicas experimentales: la Black Mountain, las escuelas populares y feministas, el Feminist Art Program del CalArts, el trabajo de Félix Guattari y la experiencia de invención institucional en La Borde, la producción de contrasaberes biopolíticos durante los años ochenta y noventa en colectivos activistas como ACT-UP… Entendemos al artista y al crítico como «activistas culturales», por decirlo con Douglas Crimp, en la medida en que la práctica artística y crítica son lugares en los que se ponen a prueba y se experimentan nuevos lenguajes y nuevas técnicas de subjetivación disidente.

En los últimos años, gracias a la colaboración de un equipo docente de una generosidad y un talento inigualables y a la inteligencia y el entusiasmo de nuestros alumnos, nos hemos consolidado como un programa de estudios reconocido académicamente que atrae en cada edición a un número creciente de estudiantes internacionales. Pienso aquí en la participación indispensable durante estos años de Franco Berardi Bifo, Jordi Bonet, Ana Longoni y de Suely Rolnik, también de Allan Sekula y Neil Smith, que ya no están con nosotros, sin olvidar el rizoma de colaboradores que han contribuido a dar contenido a las líneas de investigación del programa: Judith Butler, Angela Davis, Michel Feher, Dona Haraway, Brian Holmes…, y que forman nuestra diáspora crítica. Pienso también en la red cada vez más extensa de exalumnos que funciona hoy como una auténtica «Internacional» crítica, afectiva y artística capaz de generar proyectos que se activan en otros contextos y otras instituciones, desde el Royal Collage de Londres hasta el Museo de Arte de Lima, en Perú. Durante estos años nuestros alumnos nos han enseñado otros saberes somáticos, otros placeres discursivos, otra creatividad militante.

Nuestro reto común es elaborar nuevas gramáticas que nos permitan descodificar críticamente el archivo colonial, la historia del capitalismo, así como la historia de la estética, entendida como una iconografía general de formas y de modos de comprender y sentir. Pero también estamos embarcados colectivamente en la realización de una cartografía de lenguajes y técnicas de resistencia a la dominación que nos permita elaborar una alternativa epistémica a los modelos somáticos y cognitivos propuestos por la gubernamentalidad neoliberal. Este ejercicio de invención colectiva desborda el marco académico y dibuja la posibilidad de una nueva ciudadanía.

Paul B. Preciado
Dirección académica 2014 - 2015

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